4 de enero de 2018

CHINA Y LA FORMACIÓN DE LOS LÍDERES

En su discurso de fin de año, el presidente chino, Xi Jimping, tenía en su librería dos best-sellers sobre Inteligencia Artificial: “The Master Algorithm” y “Augmented: Life in the Smart Lane”. Cada año, Xi Jimping, líder con un perfil tecnocrático y -parece ser- ávido lector, emite un discurso desde su despacho coincidiendo con el Año Nuevo occidental. El contenido de su librería es motivo de análisis por revistas económicas como BusinessInsider y Quartz. No se nos escapa el simbolismo: el presidente de la nación que ha sido capaz de sacar de la miseria a 800 millones de personas en dos décadas, una nación que ha puesto proa hacia el liderazgo científico y tecnológico global, tiene en su librería dos libros recientes (de 2015 y 2016 respectivamente) sobre tecnologías transformadoras. Y, en especial sobre aprendizaje de máquina (machine learning), tecnología clave de la Inteligencia Artificial. ¿Cuántos presidentes de gobiernos europeos -y, especialmente de nuestro entorno próximo- se preocupan de estas cosas? ¿Cuántos asesores políticos de esos presidentes saben siquiera qué demonios es eso de la Inteligencia Artificial? ¿Cuántos países de las viejas economías desarrolladas tienen planes estratégicos sobre ello?

Los libros en el despacho de Xi Jimping son escrutados cada año, No faltan clásicos del pensamiento comunista (“El Manifiesto Comunista” o “El Capital”). Durante los últimos años, se han incrementado los clásicos occidentales: “La Odisea”, “La Divina Comedia”, “Guerra y Paz”, “Madame Bovary” o “Los Miserables”. En sus estanterías también se encuentran tratados de estrategia, y libros de historia universal y de China. Pero la presencia de novedades sobre management tecnológico en el despacho del líder chino es toda una declaración de intenciones sobre la estrategia de su país.

China se ha propuesto liderar el mundo en Inteligencia Artificial, con un objetivo de crear un mercado doméstico de 150 billones de dólares en 2030. En China se hallan algunas de las startups más prometedoras en reconocimiento facial (como Megvii Face ++ y Sense Time). Aunque cabe resaltar que ello se debe a la obsesión china por la seguridad y el control de sus ciudadanos, de los cuales obtienen flujos masivos de datos. No obstante, Baidu, Alibaba y Tencent, los gigantes digitales chinos están haciendo colosales esfuerzos en I+D, al nivel de Google, Facebook o Amazon. La Inteligencia Artificial va a transformar el mundo, a un nivel comparable (o superior) a cómo lo hizo internet. Según McKinsey, en 2016, las grandes empresas tecnológicas destinaron entre 20 y 30 billones de dólares a I+D en Inteligencia Artificial. El intensísimo esfuerzo de estas compañías ha llevado a drenar casi por completo el talento de investigadores de las mejores universidades internacionales, que han sido contratados por los líderes digitales por sueldos estratosféricos.

Pero China no sólo consolida su liderazgo en Inteligencia Artificial. Ya hemos anunciado reiteradamente la solidez de la estrategia de innovación china. En un movimiento ascendente en la cadena de valor, la innovación en China (como antes en Japón o en Corea del Sur) se inicia desde el manufacturing. Primero, con actividades productivas básicas. Luego, atrayendo inversión extranjera (movida por el bajo coste), aprendiendo y copiando. Posteriormente, desarrollando producto propio. Finalmente, tecnología propia. Y ahora, ciencia propia. De la producción a la ciencia, sin solución de continuidad, ascendiendo aguas arriba en la cadena de valor, donde cada etapa consolida y refuerza a la anterior. ¡Qué diferente a nuestro modelo, donde las cadenas de valor del conocimiento y la producción se hallan totalmente fragmentadas y han sido concebidas sin diseño, relación, ni orientación estratégica, intentando con impotencia que la palabra mágica “transferencia de tecnología” lo solucione todo!

China, el Dragón Innovador, ha conseguido incrementar su PIB un 10%, de media anual, en las últimas 4 décadas. Es ya la segunda economía mundial, tras EEUU. Exporta más de 2 trillones de dólares en bienes manufacturados, el 13% del total mundial, y realiza esfuerzos masivos de inversión en infraestructuras físicas y tecnológicas. En 2016, China renovó sus objetivos para convertirse en una “Innovation Nation” hacia 2020, en “Innovation Leader” hacia 2030, y “World powehouse of scientific and technological innovation” hacia 2050. Van por el camino. Hace un par de años, China ya superó la inversión en I+D/PIB de la Unión Europea. Para ello, atraen de forma masiva actividades de alta tecnología a sus clústers de innovación, como el hub biofarmacéutico de Guangzhou (con una inversión de más de 800 millones de dólares, realizada por el gobierno chino y por General Electric), o el “Shenzen Silicon Valley”, la segunda área del mundo (tras Tokyo) en generación de patentes. Su sistema de innovación se alimenta con más 6 millones de nuevos graduados universitarios anuales. Y su sistema productivo avanza decididamente hacia un modelo de Industria 4.0 muy similar al germano.


El presidente chino, Xi Jimping, lee “The Master Algorithm”. ¿Qué deben leer nuestros líderes?

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