28 de diciembre de 2017

INNOVACIÓN: QUÉ NOS DEJA 2017

En 2017 ha continuado la gran revolución tecnológica. Las bases de la economía están siendo transformadas por el despliegue omnipresente de tecnologías impulsadas por la digitalización. La capacidad humana de digitalizar información, procesarla, y transmitirla a la velocidad de la luz ha acelerado el progreso científico y tecnológico hasta límites que rondan la ciencia-ficción. Pero nos están tomando el relevo: esa capacidad humana de procesar información mediante dispositivos digitales está siendo substituida por la capacidad de las propias máquinas para hacerlo de forma autónoma, lo que significa un cambio de paradigma sin precedentes en la relación persona-máquina, y en el rol que las máquinas van a jugar en la economía y la sociedad.

Como principales tendencias/ fenómenos que nos deja este año 2017, que llega ya al final, yo destacaría:

La eclosión de la Era Distributiva: término acuñado por Brian Arthur y difundido por McKinsey. Según él, la tecnología está creando una nueva economía digitalizada y cada vez más autónoma. Afrontamos un futuro en el cual las empresas pueden convertirse en entidades virtuales. ¿Nos imaginamos un escenario en el que nuestra empresa sea un código fiscal más un algoritmo que compra, vende, invierte, opera, toma decisiones y genera beneficios -o pérdidas- en la red, sin intervención humana? Quizá, a modo de Uber, nuestro algoritmo-empresa subcontratará recursos físicos (manufactura) cuando sea necesario, en cualquier parte del mundo. Operando, eso sí, con robots. Parece que se acaban los problemas de producción: la tecnología nos conduce a un mundo de abundancia y optimización. Pero sin trabajo. El verdadero problema es la distribución de la riqueza creada. De ahí las voces que reclaman Rentas Básicas Universales. De la Era Productiva pasamos a la Era Distributiva.

La humanización de la Inteligencia Artificial: la Inteligencia Artificial avanza en numerosos flancos. Uno de ellos es el progreso en el aprendizaje autónomo (machine learning), que cada vez es más autónomo. El algoritmo de Google que derrotó al campeón de Go Lee Sedol en una legendaria serie de partidas en 2016 se ha visto batido en 100 de 100 partidas por la versión mejorada del mismo. Y esta versión ha aprendido Go sin intervención humana, de forma totalmente autónoma, induciendo las reglas de juego por experimentación, y jugando contra sí misma miles de veces. Eso significa que las máquinas generan conocimiento solas, sin acción de persona alguna, y más allá del conocimiento humano. Pero quizá el campo de desarrollo más sorprendente de la Inteligencia Artificial es la creación de interfases sociales (avatares digitales) de apariencia totalmente humana. Ya podemos hablar con un robot-avatar digital en una pantalla de PC o smartphone, casi sin notar que es un ser digital. Esta será una línea de crecimiento expansiva. Nuestro asesor fiscal, psicólogo, abogado, médico, o profesor particular serán avatares conversacionales. Quizá también nuestro jefe…

El Retailing Apocalypse. Tras el Industrial Apocalypse en EEUU, consecuencia de un modelo de innovación que se olvidó de generar ventajas competitivas industriales, este año ha llegado el Retailing Apocalypse. Un fenómeno que tiene tres causas. La primera, la emergencia imparable de Amazon, con su efecto “the winner takes it all” (a mayor dimensión, mayores economías de escala, mayor inteligencia y experiencia de mercado, y mayores inversiones en I+D para ser aún mejor). Amazon es ya la empresa que más invierte en I+D en el mundo, superando a Volkswagen (el líder de 2016). La segunda, los coletazos de la crisis, tras la cual el consumo americano no se acaba de recuperar -y Amazon ofrece precios ajustados-. La tercera, la emergencia de una generación digital que compra por internet. El resultado: el 30% de las grandes superficies comerciales en EEUU están en descomposición. Más de 20.000 establecimientos comerciales cerrados. Cadenas como JC Penney, American Apparel, KMart o Macy’s con serios problemas. Y cierres catastróficos como los de Payless (con activos de 2.300 millones de dólares), o Toy’s R Us (6.600 millones). Las deudas y créditos impagados pueden arrastrar a la economía americana.

La incidencia política de las redes sociales: Parece claro que en las elecciones presidenciales de 2016, que dieron la victoria a Trump, se abrieron centenares de cuentas falsas en Facebook que empezaron a emitir material político de impacto (en muchos casos fake news) destinado a polarizar a la sociedad, a cambiar el sentido del voto o a convencer a indecisos. Ese material podría haber tenido influencia sobre millones de electores. Más allá del caso concreto, está claro que Facebook en particular, y las redes sociales en general, son un instrumento de distribución y creación de opinión prefabricada y dirigida a segmentos específicos de la población (aplicable al márketing o a la política). Y de hiperpolarización de las posiciones personales. Jamás la opinión política ha estado tan polarizada en EEUU (y, seguramente, en Europa), como indica el gráfico adjunto de Pew Research Center. Probablemente sea un efecto de las redes sociales. La Inteligencia Artificial (campo en el que Facebook está invirtiendo cantidades estratosféricas) permite reconocer perfiles psicológicos, emocionales y políticos de los usuarios, y dirigirles mensajes orientados a influir en su comportamiento. Nada más controvertido y letal para las malas prácticas políticas, o para la inducción a la compra.

Extensión de las energías renovables: Un mundo de absoluta abundancia energética es posible. La energía solar está avanzando hacia niveles de eficiencia y coste considerados imposibles hasta hace muy poco. Naciones innovadoras y pioneras, “first-mover nations”, están tomando nota de ello. En 2016, Alemania se alimentó íntegramente, durante un día, de energías renovables. En 2017 el hito se extendió a tres días. En el futuro inmediato, será una semana, un mes… y así hasta llegar a la autonomía energética renovable. India ha cancelado un gran proyecto de 14 GWatt de energía térmica, substituido por energía solar. China ha incrementado en 2017 en un 80% su producción solar. Y en EEUU, la energía eléctrica generada por fuentes renovables ya ha superado la proveniente de centrales nucleares. Massachussets y California tienen planes estratégicos de despliegue de energías limpias para ser totalmente autónomas en 2050.


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